¿Conforme?

El Laberinto

Es un clásico adolescente el verse sorprendido por algún adulto con autoridad sobre nosotros, léase madre, padre, abuelita, maestro o hasta un hermano mayor,  repitiendo esa conducta “nociva” que tanto criticaban de nuestros amigos o pidiendo libertades o permisos comparándonos con ellos, para que nos respondieran ¿Y si tu amigo se tira de un puente? ¿Tú también lo harías? Evidentemente nunca quedamos tranquilos con esa respuesta, por que imaginarse a los amigos cayendo al vacío es casi tan molesto como que no reconozcan la posibilidad de que tengamos inventiva y talento para ser la mala influencia y no solo el seguidor.

Alinearse a las conductas de un grupo para pertenecer es muy común a cualquier edad y al grado que estamos dispuestos a hacerlo los psicólogos sociales lo llaman conformidad, esta puede ser de varios tipos, por cumplimiento cuando se hace siguiendo órdenes, es decir te tiras del puente pero en tu interior, si sobrevives, sigues pensando que es tonto hacerlo, por identificación cuando estas convencido de que tirarse del puente es fantástico mientras dure tu integración y ya después no y por internalización, si para ti lanzarse de los puentes es lo mejor y esta convicción va mucho más allá que la relación con el grupo con el que comenzaste a creerlo.

La otra definición conformidad se refiere justamente a la aceptación o a la correspondencia con algo,  que nuestros mayores estén de acuerdo en que nos hayamos tirado del puente o que nosotros nos sintamos inconformes ante las restricciones para hacerlo. Obedecer seria actuar en correspondencia a lo estipulado.

Entonces en la primera acepción se refiere a lo que se hace para recibir la aceptación del grupo y la segunda en la manera en la que aceptamos o no lo que proviene del mismo, sobre esta última podemos decir además que también la forma en la que sobrellevamos nuestras circunstancias puede ser un factor para ser aceptado o rechazado.

Actualmente lo deseable incluye un mensaje contradictorio con respecto a la conformidad, por un lado se desea una aceptación total en temas como el sistema económico y los valores dominantes, a riesgo de ser considerado un chairo peleonero, mientras por el otro se nos siembra una insatisfacción material  y un espíritu de competencia imposible de saciar y si no lo intentamos seremos tachados de conformistas.

Se trata finalmente de un recurso adaptativo, al puro estilo evolutivo de Darwin y como tal imprescindible para sobrevivir pero con la capacidad de encerrarnos en un callejón sin salida o lanzarnos de un puente. Queda solamente tratar de ver si nos estamos conformando con cosas que podríamos cambiar para mejorar o tratando de arreglar lo que no se ha descompuesto.

María José Bataller Alvarez
Antropóloga de profesión, lectora intensiva, aficionada a la historia, ajonjolí de muchos moles, antojadiza estacionaria y flaneur involuntaria, hace malabares con todas sus pasiones y obsesiones con el propósito de lograr escribir algo aceptablemente coherente a lo que llamamos laberinto, que ya está viviendo su cuarto año de existencia. El correo para comentarios es: correodechepa@hotmail.com Le encanta responder puntualmente su correo electrónico en el cual recibe gustosa dudas comentarios, sugerencias y lo que sea la voluntad de los remitentes. Prueben con correodechepa@hotmail.com
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