Bajo el sol 

UNA COLORADA (VALE MÁS QUE CIEN DESCOLORIDAS)

El supuesto de sabiduría popular afirma que, bajo el llamado por algunas culturas como el astro rey, no se permiten novedades. Si analizamos el devenir histórico de Europa, encontraremos muchas similitudes con lo que los habitantes del planeta del sigo XXI, estamos viviendo.

Porfirio Díaz (Foto: Especial)

Así como en la fundación de México, hay un relato mágico que involucra un águila y una serpiente, para el caso de Roma, fue una loba que alimentó a Rómulo –y su hermano- originando el emplazamiento de la ciudad y el inicio de una monarquía que contó después de Rómulo a seis reyes más

Luego de este inicio en el Palatino, la construcción del circo romano, la constitución del Senado y la expansión de los límites geográficos, quinientos años antes de Cristo, una revolución acabó con este sistema y el senado decretó que nunca más Roma sería gobernada por reyes y en cambio se iniciaría la vida de la república. Por cuatro siglos más la antigua Roma expandió en el mundo de entonces, su inmenso territorio. ¿Tanto como el México de los virreyes? Y para defenderlo los enfrentamientos fueron necesarios, como el caso de las guerras púnicas[1] cuya Victoria final sobre Cartago, devino en muchos pobres, grandes diferencias de clases y gasto casi insostenible.

Todo mundo se pregunta que pasará en la ciudad de México ahora que la nueva constitución establece un legislativo “paritario” es decir se elegirán 33 diputados y otros 33 escaños serían repartido como resultado de negociaciones por los votos logrados. Debido a las diferencias entre quienes ostentaban el poder en la república romana se estableció un primer triunvirato, luego un segundo y mientras el pueblo pagaba por las acciones derivadas del la incapacidad, la ambición y la petulancia de los gobernantes, se terminó en el año 27 antes de Cristo, con la proclamación de Octavio Augusto como emperador de Roma.

Mientras que en México se debieron tolerar a 62 virreyes y dos emperadores, en poco más de 500 años, El imperio Romano con altas y bajas sobrevivió hasta 1473, en que cae la división ficticia que ellos mismo hicieron entre el de Occidente y el de oriente. El primero en caer, fue el de occidente y después con la conquista de Constantinopla por el imperio turco otomano, y la consecuente derrota del imperio de oriente o Bizantino. ¿Cómo se moverán las fichas con los cambios en ciernes en el imperio de facto al norte de nuestra frontera? ¿Qué similitudes podemos encontrar entre los enfrentamiento civiles de entonces –reyes contra nobles- y los que nos han sorprendido por una población cuyas raigambre se remonta a los visigodos, provenientes del norte del viejo continente?

En realidad es poco lo nuevo bajo el sol, el primer reino bárbaro dentro del propio imperio romano, da como resultado grupo nobiliarios rivales y no la lealtad y defensa que el creciente imperio antiguo esperaba para mantener el control sobre sus inmensas posesiones. Así quinientos años después de iniciada la era cristiana, entra en crisis por su poca habilidad para cobrar tributos y su incapacidad para ejercer una autoridad que no fuera tiránica. El reino visigodo, confederado al romano, se expandió a la península ibérica buscando aplacar a los suevos –otra tribu germánica que se había asentado antes que ellos y hacían rapiña- algo así como los criminales organizados del siglo XXI que reclaman su origen tlatelolca o ascendencia hasta Nezahualcoyotl, aunque sin poesía. Entre la propia crisis y la caída del imperio romano, fueron los francos los que expulsaron a los visigodos y los replegaron a algunas partes de lo que hoy es España. ¿Será esa la pretensión de algunos poderosos de Estados Unidos con sus sistemas de calificación como “bueno o malo” y su supuesta guerra contra los narcos?

En nuestra tan vapuleada patria, si de algo no hay duda es que aquí se cantan bastante bien las rancheras. Demos una mirada no muy atrás, apenas en el siglo XIX Porfirio Díaz, paisano de Benito Juárez, se enemista con él  benemérito por cuestiones de reelección. La historia benévola como es para algunos personajes, se lleva a Juárez al otro mundo como resultado de una angina de pecho y la tristeza derivada de la muerte de su amada. Después de esto llega a la presidencia por sustitución el ministro de relaciones y luego quien se opuso a la reelección, usa este método para mantener el poder durante varias décadas, sin omitir por cierto algo de retórica para aminorar las consecuencias de su régimen dictatorial. A partir de esto se reorganizan los liberales –ingeniero Camilo Arriaga, al frente de la iniciativa- hacen un congreso y de ahí al partido liberal en cuyas filas estaban los hermanos Flores Magón, Juan Sarabia y otros. El lema de Madero fue entonces la no reelección. ¿Por qué entonces ahora se aprueba nuevamente la reelección? ¿Habrá como en Roma, los visigodos y los Estados Unidos de Norteamérica otra guerra civil? ¿Cuántos militantes de Morena, han leído en la hemeroteca el periódico “regeneración”? ¿Qué le falló entonces al partido Nacional Mexicano? ¿Por qué hoy seguimos exigiendo una reforma al sistema electoral, la libertad de pensamiento, el respeto a la vida humana, la moralización de la justicia, el útil empleo del tesoro público, el fomento a la educación y el crédito interno?

Si las preguntas son muchas, las posibilidades de respuestas son mayores y la única fatalidad es que “no hay nada nuevo bajo el sol”

[1] Fueron básicamente tres a lo largo de 200 años. Sicilia, era parte del dominio griego y es hasta que Cartago fue vencida que la expansión romana continua y Cartago desaparece de la historia.

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