Debemos dividir aquello en partes, pequeños puntos en los que vamos haciendo escala a lo largo de un camino y que en conjunto conforman el objetivo más grande, digamos que lo que se nos figuraba como un salto gigante se convierte aquí en pequeños tramos y la forma en que los cubrimos son pasitos, la parte más pequeña de un plan, que debe poderse medir.

Nadie espera al salir con una persona que ésta nos bese a las diez de la noche  del día cinco, nos presente a sus papás justo al mes de noviazgo a las dos de la tarde y nos casemos a los dos años, para tener nuestro primer hijo justo 400 días después de conocernos, y si no lo pensamos es porqué es tan absurdo que fosforece, sin embargo muchos de esperamos que nuestros objetivos se cumplan dejándonos llevar sin participar mucho en ello y eso es igual de absurdo

Planear, volar con la fuerza del viento sin rumbo y sin motor, con el equipo necesario, como un ala delta  es ideal para cuando no tienes un sitio fijo al cual llegar y cuando estas abierto a las posibilidades, es indispensable cuando se trata de vivir los momentos o de aproximarnos a las personas de manera cariñosa o amistosa, donde la voluntad y la espontaneidad son indispensables.

La otra acepción de planear significa justo lo contrario e  implica una serie de acciones tediosas y pequeñas, pero significativas que son la única forma de cumplir con un objetivo si es que no queremos vivir a la espera de un golpe de suerte o quejándonos de que lo que queremos nunca sucede.

Desear no cuesta nada y esa es justo el primer paso para planear algo, claro siendo conscientes de que esto debe ser realizable, pues si no al único sito que vamos a llegar es a la frustración, una buena forma de saber si lo que queremos es posible es saber con qué contamos, de tiempo, de habilidades, de ayuda de otros y de recursos, no puedo ponerme como meta inmediata acabar la licenciatura, por ejemplo, si sólo cuento con la secundaria.

Después de ello, debemos dividir aquello en partes, pequeños puntos en los que vamos haciendo escala a lo largo de un camino y que en conjunto conforman el objetivo más grande, digamos que lo que se nos figuraba como un salto gigante se convierte aquí en pequeños tramos y la forma en que los cubrimos son pasitos, la parte más pequeña de un plan, que debe poderse medir. Supongo que es más motivante, como cuando leemos un libro en físico, saber que llevamos recorrido y compararlo con aquello que aún nos queda y si sabemos que es un capitulo a la semana y por lo tanto tres hojas por día, la carga es mucho más ligera.

Hasta para planear al estilo volador y libre también requiere de una elaboración y un trabajo previo, para todo hay tiempo y el balance se encuentra si pensamos en una fiesta, primero conseguimos el lugar, la música, los invitados, la bebida y la comida y una vez que creamos ese ambiente que deseábamos es momento de divertirnos, la idea supongo es saber cuándo ser quienes mueven las alas y cuando debemos dejar que el viento nos lleve.