Troya y Cuba

HISTOMAGIA

Guanajuato es conocido por sus leyendas e historias de misterio que les han pasado a propios y a extraños, en verdad nadie sabe por qué la magia contagia a cada persona, lugar o animal que aquí coexiste en mágico equilibrio. Digo esto porque esta vez la historia que contaré tiene qué ver con los espíritus de los animales de compañía que como su nombre lo dice, nos acompañarán eternamente por el amor que nos profesan y que nosotros en bien correspondemos.

Mis amigas de la escuela acaban de perder a su hermosa mascota Troya, una perrita cocker, a quien tuvieron la fortuna de gozar de su compañía por más de quince años. Casi nadie comprende lo que para quienes amamos los animales es el perderlos, ya sea por enfermedad o por causas naturales; en el caso de Troya fue por esta última. En verdad mis amigas estaban destrozadas por la pérdida y me cuentan que esta semana toda la familia, extrañando a su perrita, estaban melancólicos y muy tristes, por ello no se les hizo extraño que su mamá les dijera lo mucho que hacía falta en la casa ese ser tan lindo como lo fue Troya, lo que sí se les hizo extraño fue lo que les comentó a continuación. Su mamá comenzó a narrarles que por las noches se escuchaban pequeños ruidos en la casa, como si Troya todavía anduviera por ahí, haciendo sus rutinas nocturnas, mis amigas le dijeron que de seguro era porque la extrañaba muchísimo, su mamá les dijo que posiblemente, y ya no platicaron del asunto.

Siguieron como siempre la charla y de repente su mamá les contó cómo es que la casa se siente sola y callada ahora que falta su mascota, pero que ese día escuchó el barullo de Troya y de repente se encendió la licuadora, sus hijas le dijeron que sí, que era la perrita, para poder calmarla de su sentimiento de pérdida y su luto por la hermosa cocker.

Yo estoy segura que estos ruidos e incluso lo de la licuadora sí fue provocado por la energía de la mascota, yo misma he experimentado sucesos paranormales con mis mascotas. Recuerdo cuando mi perra Cuba se enfermó de cáncer y tuvimos que dormirla, Alex, mi hijo, y yo le lloramos a mares; esa noche aún no asimilábamos la pérdida y traté de quedarme dormida, y en la duermevela escuché clarito el ladrido de Cuba alertándome de algo, de inmediato y sin pensar le grité: “Cuba”, y fue entonces que recordé que ella ya no estaba con nosotros. Así que le dije, ya sin llorar, que no se preocupara por nosotros que ya estábamos mejor porque íbamos a adoptar a la Vampy y que ella nos cuidaría, que se fuera tranquila. Desde ese día ya jamás escuché a Cuba y en verdad espero que descanse en paz y le agradezco todo lo que nos cuidó.

Como ves los fantasmas son también de los animalitos que tenemos de compañía, tal vez también muchos de los animalitos que vemos en la calle o en las casas ya estén descansando y sea su alma la que sigue preocupada vigilando a quienes los amaron tanto como ellos lo hicieron. ¿Quieres saber más historias de fantasmas perrunos y gatunos? Ven, lee y anda Guanajuato.

Gabriela Bribiesca Acevedo

Profesora universitaria desde 1989. Egresada de la Universidad de Guanajuato como Licenciada en Letras Españolas. Cursó la maestría en Educación, Formación Docente,en la Universidad de la Salle Bajío. Interesada en el relato ficcional que retrata la vida de los guanajuatenses: Histomagia.
El correo para comentarios es: gabriela.bribiesca@gmail.com

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