Esta navidad en compañía de mi familia me he enterado cómo es que la vida es un misterio y de cómo es que lo que deseas, enfocado a lo que es bueno, sucede.

Guanajuato es una ciudad de milagros y por supuesto, cada día uno se entera que la magia que tiene la ciudad es realmente una nueva manera amarla. Tal vez es la manera en que lo positivo y las cosas buenas se hacen presentes y encuentran la forma de plática en que te das cuenta que no todo es negativo, que los milagros de amor y vida aún existen.

Esta navidad en compañía de mi familia me he enterado cómo es que la vida es un misterio y de cómo es que lo que deseas, enfocado a lo que es bueno, sucede.

Mi concuña Angélica, ella asidua a la iglesia católica, es ferviente creyente, lo que de una u otra manera es lo que propició el milagro que estaba a punto de recibir. Contó en la cena de navidad que cuando estaba más joven pidió a Dios la bendijera con la llegada de un nuevo ser a su familia, ya habían pasado más de diez años desde que tuvo a Pamela, su hija mayor. Pedro, su esposo, y ella realmente ya no esperaba un hijo más, resignados a su destino decidieron ser felices así con Pam. Angélica narró que en una de las veces que fue al grupo de oración que hay en su iglesia, el padre hablaba de los milagros energéticos que Dios otorga por el hecho de creer en que suceden, que es necesario tener plena fe de las cosas que quieres y necesitas, así que mientras el sacerdote pasaba y tocaba la cabeza de los asistentes decía lo que cada uno pedía en ese preciso instante y así se daban cuenta de lo que había qué esperar como milagro, alguno pedía por su salud, otro por tener un buen trabajo, Angélica pidió y decidió en ese momento que quería un nuevo bebé por lo que ya se asumió como embarazada y dijo para sí: ya estoy embarazada. Para finalizar la jornada de oración, el padre al pasar cerca de ella remarcó que alguien ahí estaba pidiendo un bebé y que ya estaba embarazada, esto motivó a Angélica y siguió en su perseverancia de pensarse y saberse en cinta, entonces el cura les pide para cerrar la oración que pasen a dar fe y testimonio de su milagro en ese instante, Angélica se atreve a formarse y pasar al frente a certificar ante todos con la convicción que da la fe que estaba ya en la espera de un bebé.

Llegó a su casa y le dijo a Pedro que ya estaba embarazada, Pedro sorprendido le pregunta si ya se hizo la prueba, ella le dice que la mejor prueba es que Dios estaba con ella siempre, Pedro no la contradice y le dice que tiene razón; ella nunca dudó en ningún instante de su estado.

Pasaron los días y siempre pidiendo el milagro que ya sabía crecía en su vientre, Angélica agradeció a la virgen de la Paz su embarazo. A los nueve meses de aquél día de oración, nació mi hermosa sobrina Mariana que fue encomendada a la Virgen de la Paz.

Cuando mi concuña terminó de contar lo sucedido, me di cuenta de que en verdad cuando uno desea algo con toda su alma sucede. Este para mí es que la magia del amor incondicional sucede si uno se dispone a enfocarse en lo que realmente quiere de positivo en su vida. ¿Quieres venir al grupo de oración? Tal vez su magia y tu convicción te ayuden a sentir el milagro de estar vivo y agradecer lo que tenemos. Ven, lee y anda Guanajuato.