Migrantes

UNA COLORADA (VALE MÁS QUE CIEN DESCOLORIDAS)

El tema es tan preocupante y de tal magnitud que la ONU ha decidido recordarlo cada año en el día internacional de la materia, el cual se agrega al que a mitad de año reconoce a los refugiados. Cerca de 67 millones de personas se han desplazado en el plantea de las cuales casi la mitad son menores de 18 años. Cada minuto, según informes de ACNUR[1], 20 seres humanos se ven obligados a dejar sus hogares, por conflictos bélicos, persecución e incluso por no contar con las mínimas condiciones que les permitan acceso a la alimentación, la salud, la educación, el empleo o la libertad de circulación.

En esta Navidad, 14 millones de menores de edad que se convirtieron en migrantes durante los últimos 7 años, seguramente reflexionarán en que medio millón de personas murieron en ese mismo lapso, sin que siquiera pudieran haber sido sepultadas o incinerados según sus costumbres. Desafortunadamente de los diez mil empleados de la ACNUR, el 89% la pasarán lejos de sus familias atendiendo a la población sobre todo de Asia[2]y África en campos que difícilmente ofrecen a los desplazados condiciones óptimas de sobrevivencia. ¿Cuál será el impacto en los programas de la ONU, que buscan un enfoque más humano y coordinado, luego que el presidente de Estados Unidos anunció que se saldrá de estas organizaciones?

El actual Secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha recordado que la migración es un fenómeno que ha existido siempre “El cambio climático, la demografía, la inestabilidad, las desigualdades cada vez mayores y las aspiraciones a una vida mejor, así como las necesidades no satisfechas en los mercados laborales, nos indican que la migración seguirá existiendo” y afirma que solo la cooperación internacional hará eficaz la gestión migratoria. Quienes deciden dejar lo propio para buscar en otra parte, tienen el derecho a los beneficios garantizados por las constituciones del mundo. Encontrarse con cercas electrificadas, muros, organizaciones criminales que convierten a  los migrantes en víctimas de “trata”, esclavitud y en general violación a los más elementales derechos humanos, es un fracaso no solo de la ONU o sus agencias, sino de la humanidad en su conjunto. ¿Cómo lograr una migración segura, en un mundo globalizado y en movimiento? Resulta una de las mayores incongruencias el invertir en avances de transporte y de comunicaciones, si el final de un viaje es el rechazo, la deportación o centros de concentración humana tan perversos o aun peores que los que se criticaron en la Alemania nazi.

Lograr el co-desarrollo, es decir que las condiciones económicas y sociales beneficien lo mismo a países y regiones de origen como a las de destino es uno de los retos urgentes de la humanidad, lo cual pasa necesariamente por acciones colectivas, la interacción entre países y el intercambio de experiencias, oportunidades de colaboración e ideas para erradicar la incertidumbre y la urgencia que hace a la migración un fenómeno generalmente no planeado y peligroso.

Riesgoso no sólo por lo que implica salir huyendo, sino por los altos niveles de corrupción e impunidad que se están dando en las instancias responsables de regular la migración, tanto a nivel internacional como nacional[3]. Me resisto a trascribir los testimonios de verdadera ignominia a la que son sometidos migrantes, inclusive los que solo piden transitar por un territorio para llegar a su destino, para evitar el brote de pensamientos morbosos de algunos lectores; pero se han documentado casos inclusive de ONG´s cuyos directivos u operadores son responsables de tales perversiones, porque son lesbianas, homosexuales, de una religión distinta, de color diferente y muchas otras cosas que en principio se ocultan dificultando las posibilidades de ayudar como ha dicho Volker Turk del ACNUR en su calidad de “Alto Comisionado adjunto para la Protección” el cual insiste en la prevención a partir de la intensificación y el procesamiento de quienes cometen abusos de la índole que sea, sin que importe si los perpetradores son miembros de las “tropas de paz”. Sin embargo de poco sirven las intenciones de la ONU, si en los países de origen de estos empleados, se les permite quedar sin sanciones. Según Sarah Taylor defensora de derechos de la mujer en Human Rights Watch, la impunidad en las tropas de paz, no podrá resolverse mientras las propias tropas de paz, sean las responsables de juzgar a los que cometen abusos en contra de víctimas civiles que se supone ayudan.

Como siempre, surgen los decálogos de lo que debería hacerse y omitirse, por lo pronto se espera que sea de prioridad la seguridad y bienestar de supervivientes –migrantes o con cualesquiera otra calidad- cumpliendo compromisos de monitoreo, investigación y sometimiento a procesos judiciales; acelerando la repatriación de los infractores para ser sujetos a investigación, amén de ser explícitos acerca de obligaciones para los estados que aportan soldados de paz, a fin de evitar que por esta vía se cuelen sujetos que deberían ser encarcelados, en su países de origen.

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[1] Se fundó en 1950 por tres años para atender este fenómeno derivado de los desplazamientos consecuencia de la segunda guerra mundial y continua atendiendo problemas de población en el planeta.
[2] Afganistán, Colombia, República Democrática del Congo, Malí, Pakistán, Jordania, Turquía e Irak, son algunos de los países donde abundan los campos de migrantes y refugiados.
[3] En Oaxaca, se han dictado cuatro sentencias de un total de 383 delitos denunciados y 96 averiguaciones previas abiertas en cuatro años y de las mil 600 denuncias recibidas por la CNDH –entre 2012 y 2015- son casi nada las recomendaciones expresadas por este órgano en México.
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