No sé si realmente estos seres y las personas con habilidades malsanas y con mala fe, realmente puedan ser abatidos con el poder de la oración que estas buenas personas o seres de luz hacen, lo que sí y a mí sí me consta, es que agradezco que aún existan almas que luchen imbatibles en esta eterna batalla del bien y el mal.

La historia que comenzaré a narrar es una de las más misteriosas que me han contado. Nunca me imaginé que la maldad que desborda los límites de la cordura al jugar con la salud mental de los implicados, exista en Guanajuato. No lo sabía, pero al parecer es una historia común en esta mágica ciudad, guardada celosamente por algunos de los habitantes de Guanajuato que se empeñan en no darla a conocer por temor a que el mal se desborde por los callejones, plazas y entre de lleno a las casas y hoteles que hospedan a miles y miles de visitantes cada año. Hablaré sólo de lo visto por un testigo fiel de los hechos.

Yo sabía de los grupos de oración que se hacen en esta ciudad, de hecho, el más poderoso de ellos, me ayudó a mí en un caso de salud del que ya estoy por salir definitivamente. Quiero aclarar que yo supe que pedían por mí, por mi salud y por mi hijo pequeño, por mera casualidad una tarde que me encontré a un buen amigo, ahí afuera de la Presidencia Municipal, quien me saludó de manera tan efusiva y amorosa que me sentí realmente bien. En ese momento yo estaba aún convaleciente y en verdad cualquier bienaventuranza me venía óptime. Mi amigo se congratuló de verme ya caminando y en recuperación, y ahí me informó que él y su grupo de oración habían orado por mi persona para que pudiera definitivamente recuperarme y salir adelante. Le agradecí tanto que en verdad nunca me había sentido tan conmovida por un acto de amor desinteresado. Jamás creí que la bondad y fuerza espiritual de personas que no me conocen, entraran en acción y ayudaran a esta nueva oportunidad de vida que tengo.

Con el correr del tiempo, por personas diversas y en pláticas casuales, me voy enterando de a poco de la importancia de la existencia de estos grupos: ellos, liderados por un sacerdote católico, se reúnen en uno de los templos más importantes de aquí, a donde personas de diversas partes del mundo llevan a sus familiares afectados por enfermedades extrañas, enfermedades que no tienen diagnóstico médico que dé cuenta de lo que son; van desde enfermedades que se parecen más a posibles entes y seres del bajo astral que los torturan, pasando por hechizos y amarres tan perfectamente hechos que son difíciles de deshacer, hasta mismísimas posesiones. Una persona que ha asistido a estos grupos de oración, me cuenta que todo inicia en el momento que termina de oficiarse una misa nocturna: esperan a que salgan quienes sólo van por el servicio de misa y se quedan, quietecitos y esperando quienes tienen problemas energéticos graves en espera del bálsamo de las plegarias hechas por los creyentes. Entonces cierran las grandes puertas del templo y ahí el sacerdote inicia la bendición de las personas con agua bendita e impostación de manos para poder reconocer los casos más graves y que necesitan soluciones más drásticas y de manera inmediata conservando la privacidad ya del caso. La persona que me relató esto, me dice que él, corredor nato y que de a poco fue dejando su pasión por el atletismo, en cuanto el agua bendita y las palabras del sacerdote lo tocaron, sintió que desfallecía porque de inmediato sintió en sus piernas cientos de alfileres que se le clavaban sin piedad, se desplomó con un dolor insoportable y ahí supo el diagnóstico: su cansancio se debía a la magia mal sana que alguien la puso en su cuerpo; él no daba crédito a lo sucedido. Con trabajos se incorporó y fue a sentarse a una de las bancas y desde ahí observó cómo el sacerdote realizaba su labor con un aplomo increíble apoyado todo el tiempo en el grupo de oración que no cedían en su intento del desalojo de espíritus. Me dice mi fuente que en verdad se veían especies de brumas vaporosas y oscuras salir de los cuerpos de varias personas tocadas por el sacerdote que caían en una especie de sopor inmediato. Lo más impactante fue el ver cómo algunas personas realmente, al toque del ministro de la Iglesia, caían en el suelo retorciéndose, con los ojos en blanco y hablando en lenguas ininteligibles para los presentes incluso algunos aventaban baba, clavos, marañas de cabellos o diversidad de insectos por la boca, otros se arrancaban violentamente los cabellos y se rasgaban su piel con sus propias manos, esto era una clara manifestación que, en un intento despiadado e inhumano, los seres de oscuridad mostraban con tal de seguir agarrados del cuerpo y obtener su ganancia: el alma del huésped. Mi informante, dice que esto era acompañado con crujidos del edificio, así como las luces apagándose y encendiéndose en un infernal compás…Al recordar esto, con la mirada de horror que en verdad evocaba incredulidad plena de lo vivido, él calló, no contó nada más.

No sé si realmente estos seres y las personas con habilidades malsanas y con mala fe, realmente puedan ser abatidos con el poder de la oración que estas buenas personas o seres de luz hacen, lo que sí y a mí sí me consta, es que agradezco que aún existan almas que luchen imbatibles en esta eterna batalla del bien y el mal. ¿Tú lo crees también así? Ven a hablar y conocer a una diversidad de personas en esta cosmopolita ciudad y quién sabe te encuentres sin querer con estos seres de luz en la tierra y te ayuden a solucionar tus males. Ven, lee y anda Guanajuato.