La honestidad no es tema sencillo, la corrupción incluye a muchos y beneficia a otros tantos. Aplicar la ley en este tema supone cuando menos dos cualidades: sabiduría y valentía.

 Así como para las indagatorias de enriquecimiento o lavado de dinero, lo más importante es seguir la ruta de los fondos, vale la pena reflexionar a quien conviene que México se mantenga en el nivel de corrupción que nos agobia sin que prácticamente nadie se atreva a discutirlo. Personajes como el norteamericano que se ha enriquecido con negocios inmobiliarios en la mayoría de las veces lesionando los intereses de su contraparte, no sólo por pagos por debajo del mercado sino por las tácticas de amenaza y acorralamiento para lograr lo que desea, presumen de honestidad, como si las personas físicas o las sociedades mercantiles estuvieran vacunadas contra la corrupción.

¿Qué expectativa de utilidad mueve a ciertos sectores de los medios, para apurarse en condenar a determinados personajes, aun cuando la realidad sean “observaciones” a la cuenta pública? Conozco más de un caso en donde los señalamientos estaban dirigidos sobre todo a mujeres que se atrevieron a poner orden en ejercicios no muy regulares y en donde había un cierto acuerdo entre los servidores públicos afectados y los auditores para impedir la continuidad del desempeño de tales funcionarias; y en cambio no sé de circunstancia alguna en la cual los difamadores hayan recibido algún castigo. En las cárceles, hay personas purgando penas por supuestas conductas delictivas no cometidas[1] y muchos asilos se llenaron de mujeres de la tercera edad, que creyeron tener una vida un poco más desahogada que lo que les permitía su mísera pensión, al vender su propiedad y poner el recurso en las manos de FICREA. ¿Considera corruptos a estos defraudadores o solo debe llevar la culpa la gente del gobierno responsable de juzgarlos? ¿Qué tanta corrupción hay en abogados que organizan conferencias de prensa pretendiendo tildar de muy malo a algún candidato, pero defienden a cómplices a los cuales por la magia de la interpretación torcida de la ley, convierten en testigos?

En este escándalo de denuncias de acoso sexual retardadas, llama la atención las dirigidas, cuando menos, a dos organizaciones internacionales: la primera es la ONU –se asegura que los cascos azules son violadores- y la otra es OXFAM[2]. Ambas tiene en común en sus objetivos el buscar apoyo integral para sus beneficiados, pronunciarse por la paz y promover acciones voluntarias ¿A qué sectores conviene que siga habiendo guerras, desplazados, migrantes y desprestigio a grupos que buscan la disminución de la venta de armas o el tráfico de personas? Si una cuidadora de mujeres mayores, aprovecha el acceso al hogar de una anciana para conocer cuales son sus bienes, que personas la visitan y luego la mata para apoderarse de estos, se le castiga como homicida; pero ¿No podría aplicarse la misma vara, contra abogados y notarios que aprovechando la edad y poco conocimiento de la víctima, la llevan a firmar documentos a partir de los cuales la desapoderan de su casa, auto, negocio, rentas etc.? Como egresada de la facultad de derecho y miembro de diversas organizaciones relacionadas con las leyes, verdaderamente me da una mezcla de pena y de verdadero enojo, el percatarme que esto es una realidad. Coyoacán es una lamentable muestra de cómo -en contubernio con algunos malos ciudadanos- corruptos que ofrecen servir, cínicamente se meten a la política solo para quedarse con casas antiguas que para colmo destruyen borrando muchos tramos de historia. ¿Son corruptos, los desarrolladores inmobiliarios, que pretenden construir sesenta mil departamentos frente a la torres de rectoría y los espacios culturales que ahí se pueden observar? ¿Quién tiene más culpa estos profesionistas –ingenieros, arquitectos y otros- o los funcionarios de medio pelo que los solapan y que después cobardemente señalan a sus superiores?

Recuerdo en mi época de más intensa labor filantrópica, el discurso de un jefe de gobierno en la reunión anual del CEMEFI[3], donde expresó de manera clara el pensamiento ya enarbolado por la que era su secretaria de salud. Para estos personajes supuestamente de izquierda, las organizaciones voluntarias no deberían existir pues el gobierno es responsable de dotar todas la necesidades populares y sí hay un espeso lodo de corrupción en el sector filantrópico; Manuel Camacho en su momento uso a las asociaciones civiles y sobre todo de asistencia, para integrar una red de prosélitos electorales, red que luego aprovechó un candidato panista para llegar  a la presidencia, pero ¿Qué se hizo en contra de los empresarios y líderes sociales para castigarlos por la corrupción que propiciaron y realizaron?

La honestidad no es tema sencillo, la corrupción incluye a muchos y beneficia a otros tantos. Aplicar la ley en este tema supone cuando menos dos cualidades: sabiduría y valentía. Hace mucho tiempo, dos mujeres se disputaban la maternidad de un bebé, el conflicto fue llevado al juicio de Salomón[4], le invito a leer y ver que no fue tan difícil resolver el problema ¡Claro, la mujer mentirosa que buscaba ventajas, recibió el castigo del rechazo social y quien sabe cuantas cosas más!

¿Habrá quien se atreva a señalar, abogados, ingenieros, promotores e incluso inversionistas corruptos? ¿Tenemos jueces sabios y leyes suficientes para castigarlos? El fraude, al igual que la violación son los delitos poco castigados, por algún lado deben empezar los abogados, los fiscales y los jueces.

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[1] Un empresario o comerciante acusa de abuso de confianza a la cajera o la presiona para convertirse en burrera, son parte de las historias de muchas mujeres presas.
[2] Se ha dicho que más de 130 de personas fueron víctimas de abusos sexuales en tres países entre 2013 y 2014.
[3] Centro Mexicano de la Filantropía, nacida en 1985, mismo año en que se protocolizó el Instituto para la atención integral del niño quemado, al cual la Junta de Asistencia privada desapodero de la propiedad que con aportaciones voluntarias se había construido en la calle de Vía Láctea en Coyoacán.
[4] Libro primero de reyes capítulo 3: 16 al 28