Teté se ha dedicado a sanar a las personas, y es extraordinaria porque logra ver lo que nosotros no podemos, desde ángeles caídos hasta ángeles hermosos…

Visitar lugares turísticos siempre tiene su encanto. Guanajuato es sin duda tanto un lugar encantador como un lugar encantado, las leyendas corren por los callejones por aquí y por allá, atraviesan plazas y se dejan escuchar por cada ser que encuentran a su paso y, a veces, hasta se les aparecen en donde sea, desde la calle hasta en sus propias casas. Mi memoria es vasta, pero no tanto como para recordar todas y cada una de los relatos de terror que mis amigos y personajes fuera de serie de la ciudad me han contado, eso sí, recuerdo las que más me han impactado y esta que les contaré hoy es una de ellas.

La ciudad de Guanajuato está llena de pirules, dicen los que saben que es porque en cada uno hay un alma de una bruja, brujo o chaman que ayuda a los otros a hacer sus hechizo, conjuros y salmodias. Me cuenta mi amiga Teté que en su casa siempre ha habido manifestaciones de espectros fantasmales, tal vez porque su abuela se dedicaba a ser una bruja buena que ayudaba, en ese entonces, a quién se lo pedía. Ella recuerda cómo muchas de las veces cuando estaba pequeña, llegó a ver que algunas personas llegaban a visitar a su abuela para una curación o limpia, y ella siempre los veía entrar acompañados y luego salían ya solitos y se iban a su casa, ella pensaba que era que los otros se iban por la puerta del patio trasero y que bueno, ya habían sido curados; lo que ella supo después es que esos otros que veía eran los demonios, o seres de bajo astral que se les pegaban a los vivos para absorber de su energía y garantizar su vida. Eran vampiros energéticos que les permiten vivir y que deprimen a los vivos hasta el grado de que cuando ya no los quieren los hacen suicidarse para poder terminar de absorber hasta el último hálito de vida.

Uno de esos días en que la gente se le juntó a su abuela -ella veía multitudes dice-, era como ver una peregrinación de sombras, espectros, fantasmas y de vivos, cada ser malvado era amorfos y tomaban cualquier forma de acuerdo a los recuerdos y anhelos de las personas que estaban en espera de su cura. Dice que esa vez vio a uno que se tornó en forma humana y se le quedó viendo fijamente, ella lo miró extrañada pues era la primera vez que un ser la veía con tal interés, ese ser acompañaba a una señora de avanzada edad que no podía caminar, y pues cómo no, me dice, ese ser le metía las manos en la espalda a la viejita que se quejaba y quejaba del dolor. Pues bien el fantasma no le quitaba la vista de encima, Teté, al principio dudosa y luego serena, decidió acercársele para decirle que dejara en paz a esa mujer que se alejara de ella; cuál fue su sorpresa que el espectro sacó las manos de la espalda de su víctima vio que una energía verdosa salía de las heridas de la mujer, veía cómo chorreaba eso verdoso de las manos del ser, ella lo miró y dio otro paso acercándosele aún más, y su sorpresa fue enorme porque entonces miró con asco y terror que los ojos del ente se tornaban enormes y abría la boca de forma descomunal dejando ver la oscuridad total y lanzado un alarido de miedo y dolor se esfumó en un instante. Teté se fijó entonces que ella resplandecía, digo a sus seis añitos ver esas cosas y darse cuenta de que los espectros le tenían miedo por su luz, y supo que podría ser de gran ayuda para su abuela y las demás personas que traían su otro. Al escuchar el grito aterrador del espectro, la abuela salió en su búsqueda armada de una figura de San Benito y vio a su nieta entre una luz azul violeta que la tranquilizó, ella ya sabía que su nieta tendría el don, su don.

Desde ese momento, Teté se ha dedicado a sanar a las personas, y es extraordinaria porque logra ver lo que nosotros no podemos, desde ángeles caídos hasta ángeles hermosos. ¿Quieres conocerla? Ella vive cerca del centro y da consulta todos los días. Ven, lee y anda Guanajuato.