Usted puede ser parte de esta reflexión a partir del hecho que el crucificado del Gólgota murió para que las faltas y desórdenes de todos, aun los que no saben lo que hacen, fueran perdonados.

En esta supuestamente gloriosa época del libre mercado, en la cual la actividad más importante es la movilidad de cosas, mediante el pago de todo –servicios, productos, dinero inexistente físicamente- la conciencia de lo espiritual se ha convertido en algo casi extinto.

Para frustración de los capitalistas extremos, la felicidad no ha sido alcanzada por la mayoría de la humanidad que hoy por hoy sufre hambruna, es víctima de toda clase de violaciones a los derechos más elementales y aun los que con pequeñas limosnas –becas, salario por trabajo doméstico, despensas en épocas de furor masivo- tienen el privilegio de continuar su existencia física, lo hacen cargando en sus hombros la inquietud de la imposibilidad de su trascendencia[1].

El anhelo de cambiar el estatus social no es una novedad de la modernidad, los pueblos de Galilea, Palestina, Judea y aun los no hebreos deseaban una existencia equitativa, donde la mejor distribución de la riqueza permitiera a sus ciudadanos trascurrir por el planeta con las mejores condiciones de higiene, salud y convivencia en vez de violencia por parte de los soldados y funcionarios no solo del imperio de entonces sino de los mismo representantes de ellos mismos como serían los líderes espirituales y políticos quienes en un proceso cargado de imperfecciones y perversidad, llegaron al extremo de matar a quien sin hacer mal a nadie –enseñaba, sanaba, redargüía- fue traicionado, vejado, humillado, lacerado y finalmente sometido la muerte mas humillante de la época.

Hoy los responsables de la política muestran cada día su incapacidad de entablar un diálogo honesto con sus pueblos y a los comerciantes les importa muy poco satisfacer a sus clientes. ¿Cuándo la empresa de clase mundial le corta la luz, luego de imponerle la carga de una tarifa imposible de cubrir considera que tal vez el cliente tiene la razón?[2] He visto funcionarios de ventanilla del banco donde Usted resguarda el producto de su trabajo o de su pensión, que hacen esperar a los usuarios más de una hora solo para responder al reclamo de una viejita de la tercera edad “Quéjese al corporativo a ver si así nos mandan más personal” ¿Se queja o se queda callado y vuelve al otro día con alguien que le apoye porque no consideraron válido el documento de identidad que la señora presentaba?[3] ¿Sabía Pilato el origen de una inconformidad popular que movió a la masa a pedir la liberación de Barrabas? ¿Cuántos seres humanos llegan a puestos de influencia colectiva sin la menor idea de lo que es justicia? ¿Cómo es que el despotismo dejó de ser una especie de virus de los empleados públicos para enfermar también a los de las grandes empresas transnacionales?

Quizá la clave esté en la primera de las últimas siete frases que Jesús de Nazaret pronunció durante la etapa terminal de su vida “perdónalos porque no saben lo que hacen” ¿Sabe lo que hace un coordinador de electoral que trata con desprecio, empuja y lastima a un ciudadano deseoso de acercarse a su candidato? ¿Sabían lo que hacían los miembros del equipo de campaña que no pudieron impedir el homicidio de Luis Donaldo Colosio? ¿Saben lo que hacen los usuarios de redes que irresponsablemente difunden noticias prefabricadas por los comerciantes de la política? ¿Cómo pueden los que aspiran conducir el destino de México entrar “en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas”?[4]

Para quienes con orgullo se autodenominan ateos y por ende minimizan la trascendencia de la vida de un Jesús que la semana pasada fue recordado en todo el planeta, todo lo que ahora ocurre es justificable porque a fin de cuentas como afirmó Bertrand Russell en 1925  cuando mueran se pudrirán y nada de su propio ego sobrevivirá; sin embargo y dado que conforme a diversas pruebas históricas aun de los que no creen este sacrificado demostró que se puede vencer a la muerte[5], demostrando que la vida si es una opción y por ende vale la pena empezar a evitar la deslealtad, la mala fe, la ignorancia y todo aquello derivado de un existencialismo consumista que coloca como Dios a las ganancias pecuniarias y justifica el actuar perverso y criminal.

A quienes se jactan de ser periodistas les ayudaría mucho la lectura de las indagatoria de Josh McDowell, quien inició sus investigaciones para demostrar el mito de la resurrección del Jesús de Nazaret, señalando al final de las mismas:  “Después de más de setecientas horas de estudiar este tema y minuciosamente investigar su fundamento, he llegado a la conclusión que la resurrección de Jesucristo es uno de los más malvados, mal intencionados, despiadados engaños jamás impuestos en las mentes de los hombres o se trata del más fantástico hecho de la historia.”

Luego de terminado el receso laboral de la Semana “Santa” en medio de la apurada vida que nos impone el existir consumista, Usted puede ser parte de esta reflexión a partir del hecho que el crucificado del Gólgota murió para que las faltas y desórdenes de todos, aun los que no saben lo que hacen, fueran perdonados.

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[1] “Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo (…)” Papa de la iglesia católica “Francisco”.
[2] Si Usted es víctima de estos monopolizadores de la energía, solicite apoyo de la Asamblea Nacional de usuarios de la Energía.
[3] Valdría la pena a los dueños y directivos de Santander o Banamex, darse una vuelta por sus sucursales de Coyoacán para que vieran lo que ahí ocurre.
[4] Papa Francisco
[5] Buda está muerto. Mahoma está muerto. Moisés está muerto. Confusio está muerto. Pero, de acuerdo con el cristianismo, Cristo está vivo.” Teólogo R.C. Sproul en estudios de los evangelios y fuentes externas acerca de la resurrección de Jesucristo.