Libertad e igualdad 

UNA COLORADA (VALE MÁS QUE CIEN DESCOLORIDAS)

Lo mismo las izquierdas que las derechas, postulan que todo ser humano debería tener igual acceso a las oportunidades –salario, participación política, educación, vivienda, recreación, etc.- variando las propuestas metodológicas en función del credo o el entono específico de cada uno de los postulantes. El género próximo entre el pensamiento comunal de la América precolombina, la lucha de los revolucionarios del proletariado y los anti-burgueses de la Francia del siglo XVIII, es justamente el anhelo de gozar de una misma naturaleza cuyo valor económico y en general de calidad de vida debiera ser el mismo. Buscar una similar circunstancia que impida ser discriminado por razón de género ha llevado a movimientos feministas a extremos que caen en el mismo problema que se atacaba  pero a la inversa y quizá sin tanta enjundia, podemos mirar aberraciones resultado de respuestas inimaginadas por quienes reclaman igualdad de credo justamente frente a católicos que en otra época discriminaron y hasta mataron a los no cristianos.

(Foto: Especial)

Un estudio comparativo de leyes en diversas latitudes y temporalidades, nos permite encontrar que prácticamente todas norman el reconocimiento de igualdad de seres humanos a partir de semejanzas que les hacían comunes: los prisioneros de guerra, los que no contaban con patrimonio, quienes no tienen vivienda, los condenados judicialmente –por tribunales civiles o religiosos- los inmigrantes, los ricos y hasta los políticos; han sido considerados iguales en términos de: esclavitud, condenados a muerte, no sujetos de impuestos, carentes de seguridad social, posibles candidatos a expropiación, rechazo colectivo etc. ¿A qué igualdad positiva es a la que anhelan todos los ciudadanos sujetos, por ejemplo, de un proceso democrático que elegirá gobernantes en buena parte de los países del planeta en este año?

Cada quien en función de su libre albedrío está en la posibilidad de juzgar si estos o aquellos comparten en cantidad, calidad, valor o forma alguna condición o cualidad característica y, si la libertad es la facultad de auto-determinar la propia conducta de todos los seres racionales, el más sabio uso de esa capacidad de elegir conscientemente entre una cosa –postulado, regla, costumbre- y otra, resulta de admitir que la primera correlación a dicha facultad es la obligación de conocer y por supuesto plegarse a la normatividad estipulada en el sistema jurídico que rige al territorio, país o espacio en el cual se encuentra[1] Según la visión del derecho natural, la libertad es inherente a la persona, pues los seres humanos nacen libres, sin embargo el ejercicio de dicha libertad siempre está limitada por normas, a fin de que dicho atributo sea una herramienta de paz y no de contienda[2]

Al igual que en la visión de la mayoría de los credos cristianos Dios es uno aunque tres personas distintas, la libertad es una, pero a la vez en una clase es natural, otra es funcional -si se ejerce o no- y en la otra jurídica, no solo para regular su convivencia con personas que les rodean, a las cuales les puede o no reconocer cualidades iguales y aun con otros seres vivos como animales o vegetales a los que se le impone no hostilizar ni destruir[3] ¿Qué impide a un ser humano como el científico David Goodall de 104 años, de nacionalidad australiana, trasladarse a Suiza, para terminar con su vida de manera legal? ¿Cómo se establecen los límites, para que los postulados de la organización que le permitió una muerte asistida, no incremente los suicidios entre personas –jóvenes y adultos- que están deprimidos? ¿Cuál es el confín de la libertad de expresión de sujetos que usan las redes para hostilizar, difamar e incluso hacer apología de delitos?

Personas libres han promovido la ignorancia, los linchamientos, la explotación sexual y laboral de niños; en aras de la libertad comercial internacional, que parece tendrá un fin similar al de la proclama “Proletarios de todos los países, uníos”, se ha aumentado la distancia entre lo pocos muy ricos y los muchos muy pobres sobre todo los habitantes de los otrora llamados “países sub-desarrollados parecen condenados a la degradación, el hambre, las masacres y la desorganización como si fueran un “lumpen proletariado”. ¿La inestabilidad del capitalismo globalizado[4] ha considerado lo efímero -el libre mercado duró apenas una generación en Inglaterra- del liberalismo ingles del siglo XIX? ¿A dónde se meterán los apologistas del TLC paladines del individualismo y el libre mercado? ¿Qué tanto de rigor victoriano hay en estos defensores del comercio global? ¿Volverán las pequeñas granjas, el sastre y la costurera de la colonia y hasta el apoyo a los ejidatarios para contener al capitalismo agrario? La poca creatividad de algunos aprendices de política, aunada al grueso de una población desinformada, está proponiendo para México sistemas parlamentarios[5] cuyo fin ulterior es acceder al poder, sin importar los anhelos de las mayorías. A doscientos años del nacimiento de Carlos Marx, casi tres siglos de la revolución francesa, poco más de dos centenarios de movimientos revolucionarios en México, la búsqueda sin fin parece regresar a los mismos deseos: Paz y armonía en igualdad y libertad.

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[1] La libertad de ejercicio de aquellos derechos que se considera se tienen, no solo obliga a los conciudadanos sino a sus visitantes –turistas, migrantes no legales etc.- y su ignorancia no excusa su cumplimiento, y quizá el ejemplo más claro ha sido la condena a muerte de mexicanos que comerciaron con droga en un país de oriente.
[2] El respeto al derecho ajeno es la paz Benito Juárez.
[3] Matar por deporte, aserrar bosques solo por negocio etc.
[4] Falso amanecer obra de 1998 John Gray.
[5] El poder sin freno de parlamentos europeos en los cual no está representada la mayoría del pueblo, deberían de ser analizados no solo por ingleses, griegos o franceses, sino por quienes repiten la historia de anhelo de lo ajeno en detrimento de lo propio.
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Si no está de acuerdo en la forma en que le cobra la CFE y el servicio que le otorga, organice en su manzana una protesta organizada: apagar la luz, durante media hora de 7.30 a 8 de la noche todos los días, alumbrarse esta media hora con velas es íntimo, romántico y le permite reconocer las ventajas y desventajas que le ofrece una “empresa de clase mundial”

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