Perder ganando

UNA COLORADA (VALE MÁS QUE CIEN DESCOLORIDAS)

Son miles los pensamientos expresados en derredor de ganar o perder, desde la idea salvaje de ganar reservado al más fuerte, pasando por lo que se gana cuando se va de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo, como se atribuye al pensamiento de Winston Churchill.

Son muy diversos los enfoques para aquellos que ganan todo el tiempo, frente a los que justifican su pérdida eterna siempre y cuando no se rindan[1] cuando esto ocurre y en ese contexto muchos mexicanos se siente cómodos, sobre todo si perdiendo logran pasar a un nivel más alto por circunstancias ajenas a nuestra competencia, como ocurrió en Rusia. ¡Por supuesto! este tipo de victoria –pasar a otro nivel futbolero- no podría enmarcarse en la visión de Jorge Luis Borges “Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria”, como tampoco ha habido dignidad, en triunfos constantes como los de perredistas que han depredado Coyoacán, luego de despilfarrar los haberes públicos en dádivas que promueven las corruptelas de diversos tipos con ciudadanos cuya miseria ha llevado a la pérdida misma de la dignidad.

Suponer que se ganó sin tener la capacidad de mirar lo perdido, es una de las aberraciones celebradas histéricamente por muchedumbres incapaces de la autocrítica y el interés por lo trascendente ¿Quién resultó más afectado una docena de jugadores coreanos que fueron expulsados de la competencias aun cuando los goles metidos eran más que los de su contrincante o el mismo número de mexicanos incapaces de remontar su propia inconsistencia? ¿Qué pasa en el interior de una sociedad cuyos logros solo pueden justificarse por la suerte, la acción menos afortunada de otros o la forma de aplicar reglas poco claras y no necesariamente la valoración del esfuerzo propio?

Este lunes el pueblo de México tendrá frente a sí pérdidas y ganancias, fracasos y triunfos en los cuales el elemento común es una multitud histérica, incapaz de recordar la historia, planear el futuro o asumir las consecuencias del resultado de marcadores de goles, tarjetas de diversos colores, poca preparación y accesos diferenciados a los eventos en que las competencias se libran. ¿Cómo se puede ganar perdiendo? ¿Qué tipo de explicación daremos a nuestros hijos acerca de este absurdo?

Sobre todo los jóvenes asumen el alcance de la prohibición de rendirse, pues quien lo hace está condenado a perder siempre; pero alguien debería comentarles el costo que fue para el rey de Pirro, el haber logrado ganarle a los romanos “otra victoria como esta y volveré solo a casa” expresó el triunfante rey de Epiro, luego de evaluar el número de muertos que le costó ese triunfo. Similares a esta batalla en la que se ganó perdiendo fueron la larga guerra de Flandes[2], la euforia del general británico Howe cuando derrotó a los americanos atrincherados en los cerros Breed y Bunker Hill a costa de la salud y la vida de más de la mitad de sus combatientes. Sus pérdidas frente a las de los granjeros independentistas, hicieron recordar la victoria pírrica al comandante en jefe de las tropas inglesas[3]

Los franceses primero y luego los alemanes, aprendieron lo que significa ganar territorio a un alto costo, en sus diversos avances hacia Moscú. La devastación de Borodino supuso altísimas bajas para el ejército napoleónico[4]. También en este evento bélico, La Unión Soviética ganó perdiendo.

En el marco de la primera guerra mundial, la batalla de Somme es otro recuerdo de cómo el ganar no necesariamente supone estar blindado de pérdidas mediatas e inmediatas y en muchas ocasiones implica la continuidad de un ejercicio desgastante que a quienes menos beneficia es a los pueblos bien sean estos simples espectadores, votantes o soldados. A los británicos de la primera guerra, los venció el invierno y las nevadas quedando el marcador en 420 mil bajas inglesas más 200 mil francesas, a costa de medio millón de soldados alemanes atrincherados en Verdún

Los pompeyanos y muchos otros del antiguo imperio romano ganaron a un costo muy alto, al igual que ocurrió en Trafalgar y ocurre en pleno siglo XXI a diversos pueblos del planeta que no entienden las imperfecciones de la democracia.

¿Cuánto nos costará el triunfo de quien después del ejercicio de este domingo en México se alce como el siguiente presidente y los miembros del Congreso federal y los locales? ¿Seguiremos al pendiente del destino de miles de niños secuestrados en el territorio de los Estados Unidos? ¿Ganaremos este lunes en el fútbol? ¿Qué harán los viejos que se queden sin trabajo? ¿A dónde irán los jóvenes no contratados por su falta de experiencia?

Quienes tenemos la costumbre de observar, escuchar y analizar vimos no uno sino varios hechos “irregulares” y no podemos dejar de considerar que si hay gente perversa –lo mismo tránsfugas, traidores que delincuentes- que seguirá ahí y no cambiará la visión que elevó el numero de gente asesinada solo por estar involucrada en la política.

Definitivamente este lunes inició una nueva etapa en México, sería deseable que todo fuera para bien y que el triunfo sea una victoria con muy pocas pérdidas.

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[1] “La gente más fuerte no es la gente que siempre gana sino la gente que nunca se rinde cuando pierde” Ashley Hodges.
[2] Países Bajos, 1567-1648.
[3] “Otra victoria así nos destruirá”., Thomas Gage.
[4] . Sólo 10.000 soldados del medio millón que iniciaron la campaña volvieron.

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