A veces hay días que es mejor no salir de casa, porque los espíritus que vagan por las calles se presentan de manera inesperada.

Guanajuato es una de las ciudades más mágicas del mundo, vivos y muertos conviven sin saberlo en un mundo colonial antiguo que se fusiona con la modernidad y el crecimiento urbano ampliando los límites de acción de los seres tanto de alto astral como de bajo astral. Los ángeles caminan por estas calles, pero también los demonios que no dejan de perseguir a los humanos en pos de sus almas o en la búsqueda de almas perdidas.

El viernes pasado y muy tarde por la noche, mi amigo Álvaro me cuenta que estaba por ir ya a su casa, cuando recordó que necesitaba comprar algunos víveres, por lo que fue a una tienda de conveniencia que se ubica en la antigua gasolinera de Marfil. Cabe precisar que este lugar lleva mucho tiempo abandonado, sólo algunos negocios que lo circundan funcionan aún gracias a transeúntes que pasan por ahí. Esa noche, Álvaro llegó y como no había espacio cerca de la tienda, estacionó su auto en una de las partes más alejadas y oscuras del lugar; al momento de bajar, vio en la penumbra cómo una sombra humanoide translúcida parecía caminar enfrente de él, la sombra era como de vapor gris. Álvaro, al verla, se quedó en su auto dudando en bajar, y en ese momento la sombra se detuvo a un lado de él, mi amigo no quiso voltear a verla, la sombra estaba de pie a su lado y no pudo ni gritar, las pocas personas que pasaban por ahí, no la veían, sólo él la veía tal y como vemos a otras personas. Aterrado e inmóvil, esperando que eso se fuera, se quedó dentro de su auto para ver si esta pesadilla terminaba ya, pero no, la sombra levantó uno de sus brazos, traspasó el vidrio del auto e intentó tocar el rostro de Álvaro, al ver esto, mi amigo sólo atinó a cerrar sus ojos, el contacto era inevitable. Fue entonces que escuchó cómo el vidrio del auto contiguo se rompió en pedazos, abrió los ojos y ese ser efímero ya no estaba. De inmediato, aterrado y como pudo mi amigo bajó de su auto y se fue corriendo a la tienda a preguntar si tenían cámaras de seguridad para dar fe de lo que le había ocurrido, el joven dependiente le dijo que sí, pero que de ese lado no había. Álvaro, desesperado, le contó su historia y le dijo que fueran a ver que el vidrio del otro auto estaba roto, que ese ser lo había hecho. El dependiente salió junto con mi amigo a ver los hechos y cuál fue su sorpresa que el vidrio estaba intacto, jamás se había roto. Desorientado se sintió avergonzado y lo único que pudo hacer fue ofrecer una disculpa por su confusión y alarmar al dependiente. Se subió a su auto camino a su casa, y en una parada del semáforo de la Glorieta santa fe, vio que en el auto que iba delante de él unos novios se besaban con pasión, trató de olvidar lo que le había pasado, pero de repente los rostros de la pareja comenzaron a transformarse viéndolo con una sonrisa diabólica, Álvaro gritó y en ese preciso instante los autos comenzaron a avanzar, él sólo atinó a rebasarlos para escapar y dejar atrás esta noche maldita. Al llegar a su casa, bajó rápidamente de su auto y entonces vio a un gatito ciego que estaba afuera de su puerta buscando refugio, de inmediato Álvaro lo puso en sus brazos, para evitar que esos seres lo lastimaran. Al contacto con el minino, él sintió una tranquilidad y una seguridad inmensa, sabía que ese gatito estaba para su protección, pues pese a su ceguera, los gatos son animales que protegen de los malos espíritus y fantasmas, mi amigo lo adoptó y lo llamó Mío.

Álvaro me cuenta que nunca esperó vivir una experiencia como ésta, lo que ahora sí sabe, es que los seres de bajo astral están por todas partes, pero también los seres de luz que te protegen, como Mío, el gatito que desde ahora está a su lado. ¿Quieres conocerlos? Ven, lee y anda Guanajuato.