El primer antecedente del uso de zapatos para practicar futbol lo encontramos en el siglo XVI con Enrique VII, quien utilizaba un par especial para jugar. Las reseñas de la época describen los zapatos de futbol reales como muy resistentes, pues estaban hechos de cuero que le cubría hasta los tobillos, y más pesados que el calzado común. Dichas características se mantuvieron por varios siglos.

Antiguos zapatos de futbol (Foto: especial tomada del sitio web FIFA.com)

En el siglo XIX, los futbolistas seguían jugando con zapatos pesados que cubrían los tobillos, pero ahora incluían cordones más largos y punteras de acero. También les clavaron tacos de metal a las suelas para tener mayor estabilidad en las superficies resbalosas.

En 1925 nacieron los tacos intercambiables, lo que significa que los jugadores podían escoger el taco según donde fueran a jugar y así tener mejor firmeza en cada superficie. Después se les colocaron protecciones especiales para el pie de los jugadores y se les añadieron adecuaciones para el control, el pase y el regate.

En la década de los sesenta comenzaron a utilizarse los primeros zapatos de futbol debajo de los tobillos, y en la década de los setenta se vieron los primeros patrocinios en el calzado de algunos de los mejores futbolistas del mundo.