La primera vez que se habló de este deporte fue en el siglo XVII. Los primeros que empezaron a hacer acrobacias saltando en el agua fueron los gimnastas de dos países, Alemania y Suecia, pero esto tiene una razón de ser: evitar lesiones al saltar en el agua en lugar de hacerlo en el suelo.

Ornamentación en el salto al agua (Foto: Especial tomada de http://www.fenadegua.com.gt)

Fue en el siglo XIX, cuando la Asociación Amateur de Natación reconoció como tal a esta disciplina, ya que esta Asociación fue la primera que organizó los campeonatos del mundo de clavados. La competencia tuvo lugar en Gran Bretaña en el año de 1883.

En 1904 se llevó a cabo la primera participación de este deporte oficialmente en las Olimpiadas de San Louis, en la categoría para hombres. En el año de 1912 se crea la clasificación para mujeres en los Juegos Olímpicos de Estocolmo, Suecia. En el año 2000 se cambia la manera de clasificar a los hombres y mujeres para ganar medalla en clavados sincronizados.

En los Juegos Olímpicos y en los Juegos Panamericanos hay ocho competencias de clavados que son: trampolín de tres metros hombres y mujeres, plataforma de diez metros hombres y mujeres, y en equipo: trampolín sincronizado, tres metros hombres y mujeres, plataforma sincronizada diez metros hombres y mujeres.

Toda competencia de clavados se desarrolla en una alberca que mide 25 metros por cada lado, y tiene una profundidad mínima de 5 metros. La temperatura del agua debe estar entre 28 y 30 grados centígrados.

La Federación Internacional de Natación (FINA) es la que se encarga del cumplimiento de todo lo dicho anteriormente, y a su vez supervisa que con el reglamento, se lleve a cabo tal cual lo que está escrito.