En 1988 se crea la Federación Internacional de Tenis en Silla de Ruedas (IWTF por sus siglas en inglés)

La primera vez que se habló del tenis en silla de ruedas fue en 1976, pues el estadounidense Bred Parks, quien tuvo un fuerte accidente practicando esquí acrobático que le dañó la médula ósea y le impidió volver a caminar, durante su rehabilitación, vio un video de una persona que jugaba tenis en una silla de ruedas. Ahora, dada su condición, decidió afrontarla y comenzó a practicar este deporte, y con el tiempo, inició su difusión por Estados Unidos y Europa.

En 1988 se crea la Federación Internacional de Tenis en Silla de Ruedas (IWTF por sus siglas en inglés), luego la institución fue absorbida por la Federación Internacional de Tenis en 1998 para ayudar a desarrollar de mejor manera esta disciplina.

El tenis en silla de ruedas se juega en las mismas canchas que el tenis convencional, cuyas medidas son 23,78 por 8,23 metros. Una diferencia determinante con el tenis es que que la pelota puede dar dos botes y que se puede modificar el mango de la raqueta dependiendo de la discapacidad, aunque es necesario que la Federación autorice el cambio.

El equipo para practicarlo consiste en una silla de ruedas, dos ruedas inclinadas y una rueda trasera para evitar dar vuelta, un asiento especial  y correas para sujetar las piernas. La raqueta puede ser modificada o no.

Un requisito importante para competir es demostrar a las autoridades que el jugador tiene alguna discapacidad motriz, y se debe esperar su autorización para poder jugar. Además, los tenistas son evaluados y, de acuerdo a ello, se les clasifica en dos categorías: Open, que son deportistas con limitaciones sólo en las piernas, y Quad, donde  tienen limitaciones en piernas pero también algún tipo de problema en el brazo con el que juegan.