La primera referencia del balón de futbol americano fueron las pelotas de rugby, con el paso del tiempo fue cambiando de tal manera que se pudiera lanzar más fácil.

En el año de 1907, Bradbury Robinson, fue quien realizó el primer pase en forma frontal, el lanzamiento fue por lo alto en espiral y con los dedos en el cordón. El balón mide 28 cm de largo y tiene 56 cm de circunferencia en el centro.

Las fábricas encargadas de hacer los balones de futbol americano deben cumplir con ciertas características para que se considere una bola oficial y se pueda jugar con él en la NFL (Nacional Football League). Tiene que ser de color marrón (con sus variantes), y de cuero curtido para tener un mejor agarre y poder así lanzar bien en condiciones climáticas distintas.

La piel de la bola tiene una textura de grano de gravilla para ayudar a los jugadores a tener un mejor control y que no se les resbale de las manos. Todos los balones sean de la NFL o no, pueden tener un logotipo o marca.
Cuando la pelota está terminada y pasa una serie de fases de control de calidad. Antes de jugar las bolas tiene que estar inflados a 12.5 o 13.5 psi (unidad de presión) y pesar entre 397g. y 425g.

Para un partido de la NFL el equipo local debe de contar con 36 balones para el juego en el campo y otras 24 bolas más disponibles; todas las pelotas deben de cumplir con la presión establecida pues serán arbitradas antes del partido.