Una Colorada(vale más que cien Descoloridas)

Imposible cambiar, sin entender que ello implica modificar, lo que ha sido hasta hoy y el consecuente inicio de formas de conducta diversas. Si espero que el cambio lo haga alguien, pero yo sigo robando, aprovechando el entorno para mi beneficio –busco un recoveco para acceder a una posición superior, me creo que ahora voy a ejercer poder infinito y con mi conducta bloqueo la estabilización de la innovación que buscaba- no podrá darse ningún beneficio para el sujeto de la transformación es decir la humanidad.

El primer impulso para una alternancia drástica en México fue en el año 2000. Se centró ese propósito  a partir de la necesidad de “sacar al PRI de los pinos”, vendiéndose tal anhelo con publicidad dirigida al estado de ánimo colectivo e instintivo. Como si se tratara del adolescente en busca de auto-afirmación, una mayoría abrumadora, logró el reto de sacar a un partido del poder; pero, al no darse modificaciones de conducta -ni en los gobernantes ni en los gobernados-  que alimentaran un cambio más declarativo que de contenido, el resultado fue la frustración, el arrepentimiento y por supuesto un empeoramiento de las relaciones sociales y económicas.

Al igual que ocurre en ese periodo de inmadurez llamado adolescencia, lo temperamental y las limitaciones para razonar las mutaciones, produjeron enojo ante la incapacidad de proveer herramientas para la auto-afirmación, permitiendo espacios para quienes antes que los aspirantes a una mudanza de fines se han forjado un mundo con valores contrarios a los naturales de familia, patria, justicia, solidaridad etc. ¿Por eso fue que las crisis sociales no pudieron resolverse?, ¿explotó la corrupción o simplemente este discurso se tomó de documentos de la ONU como el contexto para continuar en la búsqueda de un cambio no logrado? Si por magia se ha erradicado la corrupción, ¿logramos una trasfiguración en materia de disminución de conductas reprobables o tenemos ya un ahorro financiero contante y sonante como resultado de ello?, ¿nos alcanza más el dinero?, ¿tienen opciones los miles de despedidos en las últimas 12 semanas?

Los periodos de cambio dentro de los gobiernos suponen problemas en la totalidad o parte de sus equipos, por ejemplo, es posible advertir la crisis en el gobierno estadounidense, al grado que una parte importante de sus gobernantes se han visto forzados a renunciar. Los factores que orillan a gobiernos y pueblos completos a enfrentar crisis pueden ser externos, como ocurre en Venezuela o en Siria y casi siempre tienen en su esencia factores de tipo económico, como lo que dio lugar a la recesión del 29.

Los países de Europa sufrieron tremendas crisis en los periodos de entre-guerras. Crisis políticas, -de representación o legitimidad- a partir de la pérdida importante de electores de partidos tradicionales que emigraron a nuevas y fragmentadas fuerzas políticas a veces de extrema izquierda o xenófobas, nacionalistas y ultra conservadoras ¿Le parece que estamos repitiendo la historia en este siglo XXI?, ¿imagina que en crisis históricas como la revolución francesa de 1789 o la del imperio español a finales de siglo XVI, había protestas de obreros, reacciones conservadoras y conductas autoritarias de diversos sectores dominantes?, ¿la crisis del liberalismo europeo, se corrigió con el neoliberalismo y el libre comercio de los últimos 50 años?, ¿le parece que grandes conglomerados apoyaron a quien les ofrecía un cambio?

El colapso del imperio romano o la monarquía francesa, tienen en común masas hambrientas a la par de élites adineradas y acaparadoras de la riqueza; el 10% de la clase media francesa más el clero y la burguesía- tenia casi el 50% de la riqueza lo cual se agravó por el dinero que Luis XVI, dio a las colonias americanas, como una forma de oponerse a la pérfida Albión. El anhelo de poder del imperio español fue la causa de su derrumbe pues los recursos logrados por los expedicionarios del nuevo mundo, los usaron para el intento de expansión a Italia, holanda, Alemania solo por citar algunas metamorfosis que de alguna manera atraían a sus pueblos con el argumento del poder universal. ¿En que benefició a los pobladores de dicho imperio las ofertas de cambio expansionista?, ¿sabían las consecuencias quienes instrumentaron esos cambios? Para quienes nos encontramos en el séptimo piso de nuestra existencia, las crisis latinoamericanas, militaristas y autoritarias, son un referente cercano de lo que significa el inicio de un resquebrajamiento, imposible de detener por más publicidad, y argumentos retóricos que se esgriman. Crisis que se convierten en auténticas perversidades, cuando media la improvisación, el negocio de la guerra y la globalización de comercios deleznables como el de armas, personas, drogas y especies –animales y vegetales- del planeta. Ante lo ineficaz de un año internacional de la tolerancia, el que estamos cursando es de “moderación” que nos invita a promover y fomentar “la inclusión, el respeto a la diversidad, la cooperación entre los distintos, en términos de cultura, religión y credo” ¿Le parece que los acarreados que vituperan a quien consideran enemigo del mandatario en turno que les ha ofrecido cambio promueva estos propósitos?, ¿se contrarresta el extremismo y se promueve el diálogo, la cooperación y la comprensión, cuando se cuelgan calificativos ofensivos o falaces a quien piensa o actúa diferente aunque lo haga dentro del marco legal?, ¿cómo pueden los mexicanos, emprender iniciativas hacia la moderación, si se patean sus iniciativas: estancias infantiles, organizaciones de la sociedad civil para apoyo de diversa causas, y respeto a quienes se han esforzado por la defensa de las víctimas de violencia? Habemos muchos que hemos ejercido la promoción al diálogo, la comprensión y la cooperación; pero si no vestimos los colores de quien ahora gobierna a partir de una oferta de cambio, nos será difícil continuar con acciones voluntarias –que mayormente sufragamos con nuestros propios recursos- si acaso el dicho cambio nos considera como enemigos, terroristas y sin derechos fundamentales para contrarrestar el extremismo en sus muy diversos aspectos.

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