Histomagia

Guanajuato es una ciudad formada en una cañada, por ende, hay muchos ríos que conforman parte de su sui generis geografía y, cerca de los ríos, hay sauces llorones, pero también algunos pirules, que forman parte de la curandería mágica tradicional del pueblo. Dicen que si en un pueblo hay pirules es porque está lleno de brujas. No sé si llamarlos brujos o brujas, pero la magia existe porque la tradición es permanente, es identidad cultural, es parte de lo que somos. Lo que es muy común en Guanajuato es el saber de alguna persona que haga este trabajo, que, dicen los que saben, esto es de magia blanca, porque hay hechizos que son de magia negra y de esos, dicen, hay muchos en la ciudad.

Estos brujos o brujas hacen “trabajos” que van desde una limpia hasta un hechizo acompañado de salmodias, ya sea para un “amarre” o para un conjuro de las fuerzas malignas o benignas, según sea el caso. Los bandos eternos del bien y el mal, conviven y conjugan energías que son movidas por estos expertos de la tradición ayudados por plantas, animales, tierra de panteón, prendas de la persona amada, fotografías, cabellos,  la luna, el sol,  la noche, el viento, el agua, un sinfín de objetos.

El manejo de energías es de en verdad una cosa seria, por ejemplo, cuando ves a un niño o bebé y dices que es hermoso o bonito, debes de tocarlo y hacerle una cruz en su frente con el fin de no “hacerle ojo”, es decir, robarle su energía. Otra cosa que es común es si alguien insiste en darte alguna comida y ver que la ingieras, la recibas con la mano izquierda a manera de conjurar el hechizo que viene con ese manjar.

En la magia blanca, el pirul, dicen, sirve para darte una “limpia”, es decir, para poder librar a una persona de los males espirituales que le aquejan, ya sea que provengan de su propio humor, o por la “malocha” que otra persona le echó, provocando males, embrujos, deben ser conjurados de inmediato. También hay limpias con huevo, con ramos de hierbas como ruda, romero, albahaca; o limpias energéticas con las manos para curar del susto. Por ejemplo, si vas al panteón, puede ser que los seres descarnados quieran que tu alma se quede con ellos, por ello, si sientes cansancio al llegar a tu hogar y mucho sueño, es mejor que llames a quien te haga una limpia contra el espanto y que te llame  al oído: “Fulanito, no quedes allá regresa aquí”, y cosas por el estilo.

“Yo no sé cómo hay quien malversa la vida…” a decir de Silvio Rodríguez, pero de que los hay los hay. Por ejemplo, si alguien te cae mal, en lugar de tratar de convivir con las personas que no son de tu agrado, muchas personas recurren a artilugios mágicos para poder reconfortarse en el hacer sentir mal o de plano, desaparecerlo del mapa personal o del mapamundi. El rencor no es buen consejero y no espera si está en su álgido punto.

Un caso triste conocido en la ciudad es el que se refiere a un músico que era muy guapo y muy talentoso. Él era casado, pero su esposa era muy celosa, tanto, que le dio a tomar “toloache” (una bebida que proviene de una planta que da flor blanca, y que inhibe la voluntad por la sustancia química que contiene) para poder controlarlo. Dicen que se le pasó la mano y de tanto brebaje que le dio, el pobre hombre quedó tonto. Al final el músico fue abandonado por la esposa, él quedó solo y va con su guitarra por la ciudad tocando y cantando para poder sobrevivir. De hecho, hace mucho que no lo veo, igual y ya dejó de sufrir y pasó a mejor vida. Si los celos no dejan nada bueno.

Como ves esta ciudad es mágica en sus haceres, en sus historias y en sus personajes místicos como los brujos. No me creas a pie juntillas, mejor, ven, lee y anda Guanajuato.

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