Histomagia

No es mi amigo

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Guanajuato es un mosaico contrastante; en verdad vivir en esta ciudad es continuamente una experiencia que tiende a ser paranormal. El estar rodeado por un ambiente de leyendas, momias, calles y plazas solitarias, le da un sabor espectacular a las noches. Experiencias macabras se viven en Guanajuato.

Me cuenta Virago, una muy buena amiga, que una de esas veces que tienes tiempo para poder salir con tus amigos, ella y su novio decidieron ir a comer pizza con algunos de sus colegas de la orquesta y del coro, ya era justo y necesario. Cuando terminaron de comer, de hecho ya fue cena, pues era muy noche, decidieron regresar caminando a sus casas, por ello se despidieron de sus colegas y se fueron a la parada del bus por si hubiera alguno de esos choferes despistados a esas horas de la noche. Conforme se acercaba la madrugada, la gente que ya estaba antes que ellos esperando, se iba yendo y, preocupados ambos por la nocturnidad y su soledad en esta ciudad llena de fantasmas y espectros, se miraban como diciendo si ya era hora de caminar  o seguir en la espera de ese milagroso bus que nunca llegaba. En eso estaban cuando de repente y de la nada vieron a una persona salir de la calleja cercana a la parada, ellos se alegraron al ver que ya no estaban solos y se sintieron seguros cuando se dieron cuenta que era un joven igualito a uno de sus amigos de la prepa. Lo vieron acercarse y efectivamente era su amigo, reconocido por su buena vibra y estar sin broncas con nadie. Ellos le saludaron efusivamente, pero enseguida se percataron que algo no estaba del todo bien. Notaron casi enseguida que su caminar era lerdo, pesado, su cara estaba diferente… su apariencia… su actitud… Y entonces se dieron cuenta de que su esperanza de no estar solos, a esa ahora ya madrugada, se fue, porque en ese momento el sujeto no se inmuta, se les quedaba viendo como si los analizara. La mirada estaba tan fija en ellos que no les responde el saludo. Virago y su novio estaban aterrados, y poco a poco fue creciendo ese horror al ver la manera en que ese espectro se acercaba a ellos. De pronto el sujeto detuvo su caminar al transformarse en una esfinge. Sin moverse ni nada era, una estatua. Enseguida su cara esboza una sonrisa exageradamente enorme y desagradable,en su gesto se reflejaba un regocijo interno, jugaba con sus mentes al ponerlos al borde de lo posible y lo materialmente imposible. La sonrisa macabra lo hizo cerrar los ojos. El gesto grotesco de las mejillas torcidas, reforzado por sus pómulos que se subían drásticamente, craron un efecto devastador, mostrando arrugas tan marcadas que no aparecen en un muchacho de su edad, incluso sus dientes empezaron a hacerse visibles, sus asquerosos dientes que mostraban residuos de comida, como de piel, como de carne . Indescriptible, y perturbador fue el saludo que les contesta, se dala vuelta,  y se regresa caminando pesadamente por donde mismo.Como si de un espejismo se tratara, ambos se quedan con una inquietud enorme, tanto por pensar qué fue eso, o si pudiera ser, de alguna manera, su amigo. Viendo lacalle totalmente sola, ahora ya se decidideron por tomarr un taxi para dar fin a esa noche espeluznante.
Al día siguiente, en la escuela, muy temprano, le preguntaron a su amigo si la noche anterior estaba en ese lugar, pero les dijo que no.

La historia de Virago termina de esta manera esa noche, pero lo curioso es que un año después lo volvieron a ver, una madrugada, en el balcón de una casa, con su sonrisa deforme y su mirada penetrante, ella insiste en que esa cosa no era su amigo, en que esa cosa replica de una manera grotesta a la persona que le plazca, «de seguro es un demonio o un ser de bajo astral».

Como ves, esta ciudad hace que la vida contidana se transforme en un experiencia invaluable para la historia colectiva de quienes vivimos su magia, si quieres conocerla y te animas a platicar de los muchos relatos vividos por estos lugares, te esperamos. Ven, lee y anda Guanajuato