Histomagia

Desde el barandal

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Muchas de las personas que residen en Guanajuato se han venido a vivir de manera definitiva aquí, ya sea por la belleza de la ciudad, el clima o por venir a estudiar una carrera universitaria en la Universidad.

Hace poco, mi amigo Alex, me contó sobre la vida que ha vivido en la ciudad desde que llegó, con toda su familia, desde México. Ellos llegaron porque era necesario venir a estudiar acá, la jubilación de su padre y el hecho de su mami fuera nacida aquí, fueron factores que determinaron la compra de un terreno por la panorámica de Pastita. Sus padres comenzaron a construir la casa y, como es bien sabido, aquí las casas son al revés, es decir, la azotea funciona como cochera, los pisos son hacia abajo, y las habitaciones por lo general tienen una excelente vista de los cerros enormes de Guanajuato.

Pues, Alex me dice que ya cuando se fueron a vivir a esa casa, él se quedaba a dormir en una pequeña habitación en el primer piso cerca de la sala, la cocina y el baño, que a su vez estaba cerca de las escaleras.

Me cuenta que una vez, una madrugada, él salió adormilado de la recámara pues quería ir al baño, y de repente, entre la poca luz que pasaba por las ventanas alcanzó a ver la silueta negra de un señor que miraba con mucha atención hacia abajo de las escaleras que colindaban con ese cuarto, como esperando que alguien subirá, ahí estaba recargado en el barandal viendo hacia abajo, tan absorto estaba ese ser  que no se dio cuenta que Alex lo veía con extrañeza pues él tan cansado estaba que trataba de darle lógica a lo que veía aduciendo que si era su tío, su papá o alguien se había metido en la casa.

De manera silenciosa mejor se metió al cuarto y no salió hasta que ya no pudo aguantar las ganas de ir al baño y decidió que con o sin fantasma saldría a hacer sus necesidades fisiológicas. Abrió la puerta y afortunadamente esa aparición ya no estaba, aun así, se fue corriendo al baño, orinó con rapidez, y se regresó corriendo a su camita, a cobijarse hasta la cabeza, no vaya ser que se apareciera otra vez.

A la mañana siguiente le contó a su mamá lo que le había sucedido. Ella le narra entonces la historia que se decía por ahí: dicen que una vez, cuando iniciaba la construcción de estas casas, hubo un accidente en donde murió de manera horrible uno de los albañiles. Al parecer estaba terminando uno de los muros que colindan con la casa de atrás, y, como había una zanja o zapata, no miró bien en dónde pisar y se fue con todo, su herramienta y el andamio hacia el hoyo que estaba muy profundo; todo le cayó encima, y aunque no murió de inmediato, dado lo accidentado del terreno no pudieron sacarlo con rapidez, por lo que la agonía del hombre fue tan dolorosa que cuando murió dicen que fue realmente un descanso para él. Desde entonces, él se aparece como reconociendo a quienes lo contrataron en vida, y tu papá fue uno de los que lo hicieron.

Alejandro se quedó pensando entonces que ese albañil habita la casa con ellos y contemplaba no sólo las escaleras, sino la casa ya terminada por la que había muerto en ese fatal accidente. No le dijo nada a su madre, se quedó en silencio, no quiso asustarla más.

Como ves, vivir en esta ciudad, desde la Arquitectura extraña hasta las historias más increíbles, son parte de lo cotidiano. Ven, lee y anda Guanajuato.