Histomagia

San Benito

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Pensar que yo fuera testigo de eventos sobrenaturales que siempre piensas son efectos especiales típicos del cine de terror, me parecía imposible, pero la semana pasada lo viví…

Guanajuato es una ciudad sempiterna, su calle subterránea, callejones, plazas, cerros, santos, fiestas patronales, peregrinaciones religiosas, espíritus y fantasmas, la hacen prevalecer al paso del tiempo. Muchos visitantes se eclipsan con el reflejo de la luz de la luna con su aire helado que hiela hasta a los huesos cada noche que se queda sola de personas vivas, porque siguen la fiesta, los espíritus de las personas ya muertas.

Es tradición en la ciudad que cada casa tenga su pequeño espacio o capilla donde loa cada quien a su santo, porque la creencia es que si se le reza o se le da fuego, agua, o comida, el santo lo va a proteger y ayudar en alguno de los conflictos del diario vivir. Siendo católica, tengo varios santos que me apoyan en mi vida espiritual: El Niño de Atocha, La Virgen de Guadalupe, La Virgen de Regla, Santa Bárbara bendita, La Divina Providencia, San Juditas Tadeo, Las Ánimas Benditas, entre muchos más. Pero uno de los santos a los que yo le rezo es sin duda San Benito. Este santo tiene la potestad de proteger de los demonios, hechizos, y malocha (mala vibra) que algunas personas te hacen por quién sabe cuál razón. Pues bien, la semana pasada llegué de trabajar de la UG, me dispuse a lavar un poco de ropa, y atender a mis 16 gatos y dos perros, así como a hacer la comida para ese día, no sin antes prenderle una vela de color amarillo a San Benito cuya estampa de papel que tengo en la barra de la cocina, fue el regalo de uno de mis amigos, y está asida a la pared con sólo una tachuela en la parte de arriba por lo que su parte baja está un poco al vuelo. Tomé entonces el candelero de barro y como tenía restos de cera de otra vela, sólo quemé un poco la base de la nueva, como siempre lo hago, para que se una y así sostenga la propia vela y no caiga. Quedó adherida, y la prendí. En ese preciso momento Vampy, mi perra, comenzó a ladrar como desesperada, salí a ver qué o quién la importunaba, y no era nadie. La calmé y de inmediato, me metía a la casa, y ahí sucedió: vi claramente cómo es que la vela prendida se balanceaba sobre su base tratando de alcanzar el vuelo de la estampa de San Benito, me quedé helada, y vi cómo la estampa comenzó a encenderse, de inmediato, levanté la vela que seguía tercamente en vilo, la metí con fuerza a su base, y apagué la estampa. Rápidamente la quité de ahí y la subí más arriba donde la vela, aunque volviera a salirse y balancearse, no la alcanzara. La barra donde puse la vela, como dije, está a un lado de la cocina donde tengo la estufa.

Después de salvar a San Benito de tan horrible destino, me dispuse a cocinar, desde mi perspectiva no alcanzaba a ver la vela, sólo su luz, así que mal que bien cuidaba que no se cayera y quemara algo más. Me ensimismé en la preparación de la comida y casi inmediatamente fue cuando la vi: la vela tratando de salirse de su base se “asomaba” para verme, me incliné para verla bien y efectivamente la vela me estaba “espiando”, voltee a verla y regresó a su estado original erguida, rígida. En ese instante, le hablé y le dije: “no sé qué estés haciendo, no sé qué quieras, no sé quién seas, pero ya estuvo”. La tomé y con firmeza la saqué del candelero, encendí un cerillo, la quemé de la base, y la metí con fuerza otra vez al candelero. Tomé dos tachuelas más y fijé firmemente la estampa de San Benito, diciéndole que no iba a dejar que lo quemaran, pese a que ya estaba en su esquina y en la pared la impresión del connato de combustión anterior y me puse a rezar. Santo remedio. La vela se quedó fija, ya no se movió, eso sí, la llama de la vela se mostraba saltarina, chirriante y con humo negro.

Es inexplicable lo sucedido, pero de lo que sí estoy cierta, es que esta lucha entre la energía buena y mala es y ha sido, desde el principio de los tiempos, una lucha interminable. ¿Quieres saber más sobre esta batalla que acontece en un plano diferente al nuestro en esta ciudad?, ven, lee y anda Guanajuato.

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